Volver

Declaración de principios en un triste final

Justificándose en tormentas perfectas y avatares climáticos, el lunes pasado el Presidente Macri anunció la supresión lisa y llana de estructuras ministeriales enteras para “cumplir” con compromisos contraídos con el FMI, desprotegiendo a la sociedad en su conjunto y rifando su futuro.

El caso del Ministerio de Trabajo nos hace recordar lo que señaló Juan Domingo Perón en 1943 al inaugurar la Secretaría de Trabajo y Previsión:“El Estado se mantenía alejado de la población trabajadora. No regulaba las actividades sociales como era su deber. Sólo tomaba contacto en forma aislada, cuando el temor de ver turbado el orden aparente de la calle, le obligaba a descender de la torre de marfil de su abstencionismo suicida. No advertían los gobernantes que la indiferencia adoptada ante las contiendas sociales facilitaba la propagación de la rebeldía, porque era precisamente el olvido de los deberes patronales que, libres de la tutela estatal, sometían a los trabajadores a la única ley de su conveniencia…..” Y agrega “Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión se inicia la era de la política social argentina. "

Con estas decisiones, y su discurso, el gobierno del Presidente Macripromueve el destino pre-peronista, donde las relaciones entre trabajadores y empleadores se regían por la ley del más fuerte, sin derechos, sin garantías laborales, sin libertades sindicales.

Resulta sorprendente que aún los analistas más afines al discurso oficialista descuentan que esta medida es puramente gestual ya que el ahorro que representa para las arcas públicas es nulo. Por eso debemos entender lo que hay en este gesto. No es ahorro, no es economía en emergencia, es decisión política. Es toda una declaración de principios políticos.

La inflación creciente (que tornó irrisorias las metas del “mejor equipo de los últimos 50 años” hace tan sólo unos meses), las paritarias con techo e intervenidas por la fuerza, la disparada del dólar y las tasas de interés, los tarifazos, sin duda, profundizarán la precarización de la vida de miles de trabajadores y trabajadoras. El propio gobierno echa de a centenares de empleados y empleadas del Estado y avala un sinfín de despidos en el sector privado, mientas sigue promoviendo una “reforma” laboral que entregue aún más desprotegidos al sector trabajador al final de su mandato.

Jorge Triaca encabezó el Ministerio de Trabajo aún después de que se difundiera un audio en el que maltrataba a una empleada que no había registrado y que se supiera que la había nombrado en un sindicato intervenido por él mismo. Ahora será Secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. En la Ciudad de Buenos Aires ya pusieron en práctica hace años esta concepción. No existe ministerio de Trabajo y la dependencia que crearon se encuadra dentro del ministerio de Economía y Finanzas, bajo laSecretaría de Gestión de Recursos Humanos. La perspectiva empresarial para encarar los temas laborales no es siquiera disimulada por las autoridades. Si hablamos de gestos, esta historia trae antecedentes.

Los recortes en el organigrama terminan de blanquear que más allá de los discursos de ocasión, el gobierno de Macri se está desentendiendo de la vida de millones de trabajadores y trabajadoras que necesitan un Estado presente para arbitrar ante las fuerzas del “mercado” y contribuir a la mejora de las condiciones laborales, a la igualdad salarial y de oportunidades entre los géneros. Sin financiamiento para políticas públicas y para el salario de las y los trabajadores del Estado para ponerlas en marcha, los derechos laborales se tornan una ilusión.