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Fallo contra las excusas de los empleadores

En un contexto tan adverso para los trabajadores y trabajadoras, hace pocos semanas se conoció un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que hace "justicia" con el espíritu del sistema jurídico que establece reglas de juego para que el hilo no se corte por lo más fino. 

La ley establece que si un empleador invoca una “falta o disminución de trabajo” para despedir a un trabajador o trabajadora y, así, pagarle la mitad de la indemnización que correspondería, debe probarse que esa situación existe y no es por culpa del mismo empleador que se generó (hay incontables casos de falsos "vaciamientos" de empresas). 

El fallo en cuestión confirma este criterio legal y jurisprudencial. La ley admite como excepción que pueden darse situaciones de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo y la empresa debe adoptar todos los recaudos para paliar la crisis de otras maneras antes de proceder al despido de las personas. El salario y el puesto de trabajo deben intentar siempre preservarse, lo cual es un reconocimiento al carácter de sustento económico y alimentario que tiene el salario por excelencia para las personas y sus familias. Por ello es que el art. 247 de la Ley de Contrato de Trabajo indica un orden de prelación en estos casos de despidos excepcionales: entre personal ingresado en un mismo semestre, si se tuviera que despedir a alguien debe empezarse por quien no tenga carga de familia.

En este caso particular, los jueces analizaron lo sucedido bajo este prisma y observaron que no se había configurado la situación excepcional de “falta o disminución de trabajo no imputable al empleador fehacientemente justificada”, como reza la ley, y por lo tanto correspondía el pago de la indemnización completa al trabajador por despido sin causa, que es de un salario por cada año o fracción mayor a tres meses trabajados.
Los magistrados recordaron también que no en cualquier caso se configura la causal excepcional que plantea la ley para dar por terminada la relación laboral: se debe tratar de una situación deficitaria grave diferente del riesgo propio de la empresa, y el empleador debe haber adoptado una conducta diligente para evitar o atenuar la crisis. Debe ser demostrable que esta situación la tiene siempre el empleador que invoca la crisis para efectuar los despidos.

La ley laboral hace primar ante todo la realidad de los hechos, más allá de lo que pueda invocar el empleador para eludirla y, por ejemplo, inventar situaciones de insolvencia de la empresa para despedir y encima pagar una indemnización menor. La ley laboral busca que se preserven las fuentes de trabajo, e impone un estándar de conducta diligente y leal a los empresarios.


“Vega, Juan Antonio c/ Esepe Plano Graf S.A. s/ despido” Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Sala V