Volver

La sobrecarga de trabajo puede ser perjudicial para la salud

Referencia: “Carrero, Cintia Romina vs. Arcos Dorados S.A. y otro s. Despido”, 12/07/17, Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Sala I


El ritmo del trabajo cuando es excesivo, puede ser dañino para la salud. Esto puede parecer obvio para cualquier persona que trabaje, pero muchas veces es negado por el empleador que encarga las tareas.


La ley de contrato de trabajo 20.744 prevé especialmente en su art. 75 el deber de seguridad en cabeza del empleador, estableciendo que debe hacer cumplir las pautas y limitaciones a la duración del trabajo y preservar la integridad y la dignidad de las y los trabajadores, debiendo “evitar los efectos perniciosos de las tareas penosas, riesgosas o determinantes de vejez o agotamiento prematuro, así como también los derivados de ambientes insalubres o ruidosos”.


En el caso, se trata de un reclamo de una trabajadora de Arcos Dorados, nombre real de la empresa conocida como “McDonalds”. En sede judicial quedó al descubierto que se la sobrecargaba con tareas, y que los supervisores los hostigaban para lograr que cumplieran igual con un ritmo tirano de trabajo. El perjuicio a la salud fue confirmado con las pericias médicas y se determinó que debía ser correspondientemente indemnizado.


Vale la pena señalar que se trata de una empresa grande, con políticas de calidad y estandarización de los productos de comida rápida que vende en miles de sucursales en nuestro país (y en millones alrededor del mundo). Sin embargo, no debe admitirse que la contracara de ese servicio y rapidez sean a costa de la salud de los y las trabajadores, imponiéndoles una sobrecarga laboral desgastante, encima con amenazas y violencia verbal y psicológica. No se puede admitir que se trate a las y los trabajadores como máquinas y no como humanos, pretendiendo que su salud sea una variable de ajuste en lugar de contratar más personas para agrandar sus equipos (lo que redundaría a su vez en creación de nuevas fuentes de trabajo…). Una indemnización dineraria no restituye los años de perjuicio a la salud física, mental y emocional de las personas: por eso es fundamental trabajar en la prevención y en la fiscalización de las condiciones laborales, a través de un estado y ministerio de trabajo presentes.

Este problema además tiene el potencial de impactar en la calidad de los propios productos y servicios y por lo tanto, en las y los consumidores y en su salud, multiplicando los efectos negativos.


También resulta de interés que en el caso los jueces confirmaron que la fecha de ingreso real por la cual debía haber sido registrada la trabajadora era cuando ingresó en el marco de un programa gubernamental, del ámbito de la provincia de Buenos Aires. La registración defectuosa tenía efectos sobre el adicional por antigüedad que ella debía percibir y que la empresa no estaba calculando correctamente.


Esto es importante ya que no se debe admitir, ni socialmente ni administrativa ni judicialmente, que los programas gubernamentales de promoción de ingreso al empleo sean una vía para que las empresas eludan el cumplimiento de la ley, desprotegiendo a las y los trabajadores.