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Relación laboral más allá de las facturas

Hace unos días se conoció una sentencia que trae un poco de alivio en la defensa por los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Tras la decisión de la Corte Suprema de hace unos meses donde eximía al Hospital Alemán de indemnizar por despido a un médico, bajo el argumento de que no mediaba una relación de dependencia laboral, este fallo reconoce que más allá de la modalidad de “facturación” se suele ocultar una relación laboral que no está siendo registrada.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo reconoció que el demandante era trabajador de la empresa, aunque nunca lo hubieran registrado como tal y lo obligaran a emitir facturas para percibir el salario. El demandante preparaba autos Ford en el taller de la concesionaria que luego los vendía, pero la empresa quiso hacerlo pasar como “prestador autónomo de servicios” a pesar de que estaban todos los indicios de una relación de trabajo en dependencia como son jornada, lugar y pautas de trabajo.

Así, se ponderó la realidad de los hechos y no la supuesta forma de contratación “independiente” que se simulaba con la facturación por la que el empleador eludía compromisos con quienes trabajan, sus familias y con el sistema de la seguridad social en su conjunto.

Hay que destacar la importancia que tienen las circunstancias particulares de cada relación a la hora de impartir justicia porque es fundamental analizar las pruebas y determinar si la relación es laboral o no, según la define la propia ley: “siempre que una persona se obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de la otra y bajo la dependencia de ésta, durante un período determinado o indeterminado de tiempo, mediante el pago de una remuneración”.

La ley hace primar la realidad y presume que existe un contrato trabajo por el hecho de la prestación de servicios salvo que se demuestre lo contrario y “aún cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar al contrato”, como ser la difundida figura del monotributo. Cuando eso sucede, la carga de probar lo contrario la tiene el empleador.

Es muy positivo que las juezas del caso hayan aclarado que la presunción de que hay contrato de trabajo existe aunque la persona haya facturado como trabajador autónomo, o haya guardado silencio y omitido reclamos durante el transcurso de la relación, lo cual suele suceder justamente por temor a represalias y despidos. Es muy lamentable el incumplimiento de la ley que se hace a costa de los derechos de quienes trabajan.

En este caso, además, se discutió el monto del salario que percibía el trabajador y fue utilizado para el cálculo de las indemnizaciones correspondientes por despido. Las relaciones laborales no registradas además generan este tipo de litigiosidad, por la dificultad para probar el salario ante la ausencia de constancias sumado a que muchas veces se usa la vía de facturación para evitar pagar los salarios que establecen los convenios colectivos de trabajo.

Este tipo de decisiones que atienden al “principio de primacía de realidad” son muy bienvenidas en un tiempo donde sobra “maquillaje” para tapar injusticias que se multiplican exponencialmente en las relaciones laborales como ser la facturación para eludir derechos laborales, cargas sociales, aportes sindicales. Como decía un gran trabajador, “la única verdad es la realidad”.

   

SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 92665 CAUSA NRO. 3904/2015

AUTOS: “FLINT Walter Guillermo c/ BRENSON AUTOS S.A. y Otro s/ Despido”

Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, SALA I