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Resarcimiento por malos tratos

Traemos para comentario dos sentencias de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que confirman que la empleadora debe indemnizar a trabajadores que sufrieron daños morales producto de malos tratos en un ambiente hostil de trabajo. Este daño es resarcible por fuera de las indemnizaciones que debe abonar el empleador en todos los casos de despido sin causa.

Es indiscutible que los ámbitos laborales tienen un  impacto en la salud de quienes trabajan, y no es casualidad que en los dos casos traídos a comentario las trabajadoras invocaban que sus dolencias físicas y psíquicas tenían relación directa con las condiciones laborales en las que se desempeñaban.

En “A. K. M. C/ 5TH ESSENCE S.A. S/ DESPIDO”, la sala VI de la Cámara reconoció el daño psíquico constatado por perito médico, derivado de “exigencias constantes, malos tratos y persecuciones emanadas de uno de los gerentes de la firma” hacia la trabajadora. El gerente revisaba su cartera, le exigía tareas y objetivos superiores al del resto del personal, le propinaba insultos y malos tratos continuos. Los testigos dieron cuenta de la actitud de hostigamiento del encargado hacia el conjunto de trabajadores (“te seguía hasta el baño, te tomaba el tiempo, después cuando volvías de comer también, te revisaba la cartera de mal modo, igual cuando íbamos nos revisaban”) pero indicaron que el ensañamiento sobre la trabajadora accionante era particular. En el caso se daba además que una parte de los salarios eran abonados sin la debida registración.

La sentencia reprochó que la empleadora intimara a la trabajadora a retomar tareas a pesar de las indicaciones en contrario del médico de cabecera, lo cual implica una violación al deber de “debida diligencia” para preservar la capacidad laboral de la trabajadora, de la que se sirve. Aunque la sentencia no la cita, cabe recordar que la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales considera que violencia laboral contra las mujeres “incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”.

Por su parte en “A, S. G. vs. Obra Social Unión Personal Civil de la Nación y otro s. Despido”, la trabajadora reclamó por daño moral tras su despido sin causa, ocurrido luego de que solicitó a la empleador que le asignara tareas livianas en virtud de que había sido operada de una hernia de disco. La trabajadora se desempeñaba como operadora telefónica en el “call center” de la obra social bajo condiciones laborales de malos tratos: los superiores de las operadoras se mantenían de pie al lado del puesto de trabajo mientras atendían llamados y luego que terminaban les gritaban; les exigían que atendieran “más rápido” y los testigos refirieron humillaciones por la producción de una “estadística” que hacían diariamente donde se marcaba con un fibrón al operador que “tenía o mucho tiempo con una llamada o pocas llamadas atendidas...”.

La Sala I de la Cámara confirmó la procedencia del resarcimiento del daño moral, teniendo en cuenta para su cuantificación varios factores: las aflicciones espirituales que pudieron inferirse a la víctima; la antigüedad en el empleo; el salario devengado; la actividad que realizaba y las situaciones de malos tratos que se daban en la dinámica diaria del trabajo.

Las empresas tienen un deber especial de velar activamente por la dignidad e integridad física y psíquica de quienes trabajan para ellas. Estos dos casos son un botón de muestra de tantas otras situaciones de hostigamiento que no llegan a los tribunales pero que suceden en la realidad cotidiana, en contradicción a lo que exige la ley laboral.