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Salarios cada vez más bajos y más injustos

En su “Informe Mundial sobre Salarios 2018 / 2019 - Qué hay detrás de la brecha salarial de género”, la Organización Internacional del Trabajo advirtió, hace pocos días, sobre la marcada lentitud en el crecimiento de los salarios a nivel mundial. Para 2017, ese índice global de crecimiento salarial fue de 1,8%, por detrás del crecimiento medido para 2016 (2,4%) y, para peor, su tasa de crecimiento es la más baja desde 2008, cuando se registró la gran crisis financiera mundial.

Este panorama alarma más dado que el crecimiento económico se aceleró a nivel mundial, es decir que lxs trabajadores del mundo no incrementaron su participación en esos beneficios económicos. De hecho, el informe confirma que el consumo privado no fue un factor en el crecimiento del PBI mundial, lo cual es esperable porque los salarios crecieron escasamente. La demora en las mejoras salariales es un motivo de profunda preocupación. La OIT retoma algunas conclusiones de informes de la Unión Europea que señalan lo que es obvio: un crecimiento salarial mayor ayudaría a sostener la demanda interna, reducir la desigualdad y asegurar mejores condiciones de vida.

En su publicación, la OIT informa también sobre la creciente brecha de género: en promedio, en el mundo las mujeres ganan un 20% menos que los varones. Este promedio tambie´n se registra en Argentina. La menor participación de mujeres en el mundo laboral es un fenómeno global, y se acentúa a partir de los 25-30 años, manteniéndose constante en ese nivel luego de esa edad, dejando en evidencia el efecto prolongado que tiene la maternidad sobre su inclusión laboral, a lo que se suma que las mujeres son quienes generalmente tienen trabajos a tiempo parcial, redundando en menores ingresos.

Por estos días, a nivel local, se dio a conocer la medición del INDEC que muestra que hasta septiembre, los salarios perdieron 14 puntos frente a la inflación, ya que subieron un 18,6% ante una suba de precios del 32,4%. Si a esto le sumamos la brecha de género que visibiliza el informe de la OIT, la conclusión evidente es que el ajuste en la Argentina impacta más fuertemente sobre las mujeres.

La brecha de género se agrava tanto por las horas de trabajo hogareño y de cuidados que recarga de manera desigual la jornada de las mujeres, como por diferencias salariales lisas y llanas y por la existencia de rubros de actividad laboral con sobrerrepresentación femenina y donde los salarios son menores, como la educación o la salud. En este sentido desde el bloque de Unidad Ciudadana en la Legislatura impulsamos un proyecto que hoy es ley, para proporcionar licencias igualitarias para los y las trabajadoras dependientes del Gobierno de la Ciudad, pero la oportunidad histórica de incluir a enfermeros y sobre todo enfermeras al escalafón de profesionales de la salud se perdió por la falta de voluntad política del PRO.

Este escenario reclama medidas urgentes. Sin embargo, en estos tres años de gestión de Cambiemos hemos visto que las mejoras salariales y el combate a la brecha salarial no son prioridad. Resulta imprescindible fortalecer las organizaciones gremiales y duplicar los esfuerzos en pos de la igualdad. Justamente el informe de la OIT considera que una posible explicación al lento crecimiento de los salarios es “la disminución del poder de negociación de los trabajadores”, que lo atribuye a distintos factores.

En Argentina hoy el principal factor son los ataques permanentes que sufren las organizaciones gremiales a manos del propio gobierno nacional, dirigidos a debilitar su poder de negociación que, en definitiva, es la herramienta de trabajadores y trabajadoras para mejorar sus condiciones de vida, y un derecho constitucional reconocido en el artículo 14 bis.